Semana decisiva para política monetaria en los principales bancos centrales - El Economista

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Alerta inflación y tapering de la Fed movilizarán alzas en emergentes. Díaz de León participará en su último anuncio monetario, en Banco de México no hay consenso sobre movimiento.

Será una semana decisiva, pues se contará con señales sobre la normalización de las políticas, que va en diferentes velocidades según la urgencia de sus condiciones domésticas”.

Será una semana decisiva, pues se contará con señales sobre la normalización de las políticas, que va en diferentes velocidades según la urgencia de sus condiciones domésticas”.
Analistas de Barclays
Aunque son 13 los bancos centrales que tomarán su última decisión monetaria del año esta semana, la mayoría tendrá que acomodar su anuncio según la posición que asumirán “los cuatro más grandes”, que son la Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Japón (BoJ) y el Banco de Inglaterra (BoE).
Analistas de Barclays consideran que “será una semana decisiva, pues se contará con señales sobre la normalización de las políticas monetarias, que va en diferentes velocidades según la urgencia de sus condiciones domésticas”. Los cuatro grandes están programados para divulgar su anuncio entre el jueves y el viernes.
En el caso de Banco de México, su Junta de Gobierno se pronunciará el jueves, en la última decisión en la que participará el gobernador Alejandro Díaz de León, y ese mismo día están también programados para fijar su posición los bancos centrales de Inglaterra, el BCE, el Banco de Noruega, el Banco de Suiza, el Banco de Taiwán, el Banco de Turquía, el Banco de Indonesia y el Banco central de Filipinas.
Para el viernes 17, serán el Banco Nacional de Colombia, el Banco de Japón y el Banco de Rusia.
De acuerdo con Christian Keller, economista en Barclays, el anuncio del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed, programado para este 15 de diciembre, podría incluir el aviso de una aceleración en el ritmo del retiro de compras de activos, el llamado tapering.
De completarse, como se espera, terminarán de recoger la liquidez inyectada en la emergencia sanitaria a mediados de marzo del 2022.
Los expertos de Barclays anticipan que la gráfica de expectativas de los miembros del Comité, los llamados dot plots, arrojarán dos aumentos en la tasa de Estados Unidos durante el año próximo y tres más en el 2023. Un contraste respecto de la publicación de septiembre, cuando esperaban un solo incremento para el año entrante.
Para el último anuncio de Banco de México, la economista de BNP Paribas para México, Pamela Díaz, anticipa un incremento en la tasa de 25 puntos base ante la divergencia que persiste en el voto de la Junta de Gobierno y la salida de Díaz de León.
“Aumentar el ritmo de alza en las tasas implica comprometerse hacia adelante. Me parece complicado que el incremento sea de 50 puntos base pues la señal sería de más incertidumbre sobre el ciclo de normalización ante la nueva conformación de la Junta de Gobierno, que se estrena en el anuncio de febrero”.
La directora de análisis económico en Banco Base, Gabriela Siller, concuerda en que la tasa de México cerrará el año en 5.25% tras un incremento de un cuarto de punto. Aunque lo deseable sería un alza de 50 puntos base que otorgue algún tipo de anclaje a las expectativas.
Desde Suiza, economistas del banco de inversión Julius Baer advierten que el aumento de las expectativas de inflación así como el nerviosismo del mercado a raíz de la normalización de la política monetaria de la Fed antes de lo esperado, “generaría dificultades para México”, de ahí la relevancia de la decisión monetaria.
De acuerdo con analistas de Barclays, así serán los anuncios monetarios de esta semana: El FOMC de la Fed dejará sin cambios la tasa entre 0 y 0.25% pero dará avances sobre la normalización.
Respecto a la decisión del BCE, que preside Christine Lagarde, se esperan señales para acortar el tiempo del recorte de compras de activos en el 2022, y la confirmación de que se mantendrá la tasa en 0% también durante el año entrante.
Para el BoE esperan decisión unánime de dejar las tasas sin cambio en 0.10% ante la incertidumbre por el impacto de la nueva variante Ómicron.
Para el BoJ, esperan una decisión de mayoría para dejar sin cambio la tasa en 0%, así como la extensión del lapso de cobertura del programa de apoyo financiero a las empresas ante el Covid-19.
El Banco de Suiza, que sin ser de impacto sistémico, sí es de economía avanzada, dejaría la tasa sin cambo en 0.75% negativo.
Y el de Noruega, incrementaría en un cuarto de punto, a 0.50 por ciento.
Para los bancos centrales emergentes, los expertos de Barclays estiman que continuará la escalada de tasas impulsada por la presión inflacionaria y la normalización de Estados Unidos.
El Banco de Hungría incrementaría su tasa a 3.30% desde 2.10% donde se encuentra actualmente.
Para los bancos centrales de Taiwán, Indonesia y Filipinas, anticipan que dejarán sin cambio las tasas en 1.12, 2  y 3.50%, respectivamente.
En contracorriente Barclays espera que el banco central de Turquía, realice un nuevo recorte en la tasa, ahora de dos puntos, que dejarían en 13% al rédito que pagan, desde 15% donde se encuentra actualmente.
Para México anticipan alza de 25 puntos base con un tono más hawkish/duro en el comunicado.
Y anticipan para Rusia un nuevo incremento de 100 puntos base, que dejará su tasa en 8.50 por ciento.
La inflación galopante y la llegada de la variante Ómicron del Covid-19 ha puesto a los bancos centrales del mundo bajo la lupa.
Ni Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), ni Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), ni ninguno de sus homólogos contaba con el repunte de la inflación ni con Ómicron, y eso los sitúa ante el reto de abordar la retirada de estímulos sin poner en riesgo la recuperación económica.
El banco central de Estados Unidos abrirá la semana de decisiones monetarias con su reunión de dos días que dará inicio hoy, y el jueves llegará el turno del BCE y del Banco de Inglaterra. Sólo un día después, el viernes, será el turno del Banco de Japón.
De esta manera se avecina una semana vertiginosa para la política monetaria a nivel global.
Christian Scherrmann, economista de DWS, considera que el encuentro de la Fed “podría convertirse en un punto de inflexión”, dijo al medio español El Mundo.
La Reserva Federal de Estados Unidos se guía por el doble mandato de controlar el alza de los precios y promover el pleno empleo y, en opinión de Scherrmann, es probable que por ahora se centre en el primero de ellos “porque la estabilidad de precios se considera ahora una condición necesaria para alcanzar el máximo empleo”, comentó.
Sus pronósticos contemplan que la Fed aumente el ritmo de reducción de estímulos hasta 30,000 millones de dólares al mes desde los 15,000 millones de dólares actuales, “lo que implica que el programa concluirá a finales del primer trimestre del próximo año. Además, esperamos que los miembros del organismo realicen, al menos, dos alzas de tasas en medio de niveles de inflación más altos para el 2022 y el 2023”, añadió.
La firma Imantia Capital coincidió: “Veremos un tapering más rápido de lo previsto por parte de la Fed, junto a dos alzas de tasas de 0.25 hasta 0.50%”. Mientras que para el BCE pronostica la eliminación del Pandemic Emergency Purchase Programme en marzo, así como una reducción de las compras de manera progresiva, sin tocar las tasas de interés sino hasta el 2023.
Christine Lagarde, presidenta del organismo, ha insistido en que la inflación es un efecto transitorio y es producto de la reactivación económica tras las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia. La atención el próximo jueves se centrará en saber si cambia su mensaje, como lo hizo Jerome Powell.
Tras meses de defender la hipótesis de la transitoriedad, el funcionario estadounidense reconoció ante legisladores que la inflación podría ser un efecto de mayor duración al que esperaban.
“El Banco Central Europeo tendrá que mejorar sus proyecciones de inflación y los miembros del Consejo de Gobierno hacen cada vez más hincapié en los riesgos al alza, siendo los efectos de segunda ronda una señal clave a tener en cuenta. Un alza de tasas en el 2022 sigue siendo muy improbable, pero nuestra hipótesis base de que no habrá cambios en las tasas en el 2023 está cada vez más cerca”, dijo al medio español Martin Wolburg, economista Senior en Generali Investments. (Agencias)
ymorales@eleconomista.com.mx
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