Se desata violencia política que golpea todas las campañas - El Colombiano

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La tarde del pasado jueves 17 de febrero se convirtió en la más tenebrosa que ha vivido Sergio Fajardo en los 22 años que ha participado en política electoral. El exgobernador de Antioquia fue obligado a abandonar el campus de la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP) custodiado por cuatro sujetos encapuchados que lo intimidaron y le impidieron decir palabra alguna.
Ocultos por sus capuchas y armados con papas bomba, los cuatro sujetos hostigaron al precandidato antioqueño y le impidieron ejercer su derecho a la participación política en una universidad. Esta ha sido hasta ahora la agresión más evidente y polémica que se ha registrado en la contienda previa a las elecciones legislativas y presidenciales.
Ese caso, que fue rechazado por diversos sectores políticos, no fue es el único que se ha registrado en los últimos días, pues además del hostigamiento a Fajardo, esta semana un vehículo de la campaña de David Barguil fue atacado a piedra y este viernes se registró una manifestación violenta en el norte de Bogotá, en el que un grupo de personas atacó el hotel en el que se realizaba un foro del partido ultraderechista español Vox.
A estas situaciones de violencia política se le suma el entorno hostil que se ha generado en torno a las vallas, pues en diversos casos se han estado utilizando mensajes que podrían entenderse como provocación y el Consejo Nacional Electoral (CNE) ordenó el desmonte de la propaganda de la representante a la Cámara Katherine Miranda, quien utilizó el verbo “abudinear”.
A la par de estos hechos, según el Gobierno Nacional, en 2022 se han registrado 17 atentados terroristas en el país. Aunque estos no están relacionados con el escenario electoral, se han dado en medio de la contienda política.
Tras el crudo episodio de expulsión de la UTP en la capital risaraldense, el precandidato Fajardo recopiló lo ocurrido y rechazó las muestras de violencia ante las diferencias políticas durante la contienda presidencial en el país.
El antioqueño contó que los encapuchados detonaron una papa bomba y luego lo abordaron para expulsarlo del campus e impedirle que hiciera una actividad pública. “Me dijeron que no podía estar ahí, que me tenía que ir y que no hablara. En Colombia hemos visto que le pegan tiros a candidatos presidenciales y ese capítulo no lo podemos repetir”, planteó Fajardo.
Tras la tensa situación, aparecieron voces de apoyo al exgobernador. Entre estas estuvieron las de dos de sus principales contradictores, el senador Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe.
“Rechazo la acción violenta contra Fajardo. Esta violencia no respetará ni a apaciguadores ni a indiferentes. Solo se salvarán los patrocinadores del odio”, planteó Uribe.
Por su parte, el líder natural de la Colombia Humana también rechazó lo ocurrido y planteó que “la universidad debe estar abierta a todas las formas de pensamiento, lo contrario solo ayuda a establecer tiranías”. Además de estos dos dirigentes, también alzaron su voz de rechazo Alejandro Gaviria, Juan Manuel Galán, Enrique Peñalosa, David Barguil y Federico Gutiérrez.
Frente a esta situación, Yann Basset, director del Grupo de Estudios de la Democracia del Rosario, expuso que el más afectado es el debate público en tiempos electorales. “Tratar de impedir que los candidatos hagan campaña es perjudicial para la posibilidad de hacer un debate público adecuado en este marco democrático”, apuntó.
Otro agravante de este escenario hostil es que menos de 24 horas después del episodio de Fajardo apareció un nuevo brote de violencia. Esta vez en Bogotá. En la mañana de este viernes el hotel Radisson, fue objeto de ataques por parte de un grupo de encapuchados que rechazó un foro que realizaba Vox.
Tras estos hechos violentos, el presidente Iván Duque envió un mensaje de rechazo al vandalismo. “La democracia se ve amenazada cuando hay algunos que, con capuchas, quieren acallar la legítima voz en democracia de quienes deben expresar sus ideas. No importa el partido de quien lo quiera hacer, tenemos que dar esas garantías”, dijo.
En medio de este debate se conoció este jueves que Paola Ochoa desistió de ser fórmula vicepresidencial de Rodolfo Hernández (ver Nota anexa). Esta decisión no tuvo que ver con violencia política, pero fue consecuencia de la exposición de la contienda.
Paralelo a los ataques verbales y físicos contra los candidatos en los últimos días ha surgido polémica a nivel nacional en torno a los mensajes con los que se está haciendo campaña ya que se están diseñando y contratando piezas propagandísticas que incluyen lenguaje que podrían incitar al odio.
Ese fue el caso de una valla del representante Inti Asprilla, de la Alianza Verde, quien incluyó en una valla la frase “paraco el pueblo está berraco”. Aunque esta valla no incluyó nombre propio, el expresidente Uribe, a quien se le acuña popularmente esa frase, le respondió a Asprilla que se “le redujo la mente a la pequeñez de un corozo de ardilla”.
La del representante verde no es la única valla que ha dado de qué hablar. El uribista Edward Rodríguez quien hace campaña con la frase “paremos a Petro”, Holman Morris dice que será el “senador 100% antiuribista”, y Paola Holguín contrata vallas con mensajes contra el comunismo.
Esta última ha reportado la destrucción masiva de sus vallas en Medellín, pues estas han sido vanzalizadas al menos 20 veces en diferentes puntos de la capital antioqueña como la Avenida 33.
Aunque parece que esta subida de tono para hacer campaña política no tiene control, este viernes apareció el primer caso en el que el CNE intervendrá. Se trata de las vallas de Miranda, quien utilizó la expresión “que no nos abudineen el país”, haciendo referencia a la exministra Karen Abudinen. Según Miranda, desde el CNE le ordenaron retirar las vallas en 48 horas.
Para Basset, estos hechos de violencia electoral y mensajes propagandísticos subidos de tono deben ser enfrentados con un rechazo social generalizado contra cualquier acto que afecte la democracia y la participación política
Habla Alejandra Barrios, directora del Misión de Observación Electoral (MOE)

¿Cuál es el mensaje de la MOE tras la agresión que sufrió Sergio Fajardo?
“Cualquier tipo de hecho de violencia frente a un candidato es un tema que se debe rechazar y no debe pasar en un proceso electoral, pero cuando pasa en una universidad es más grave porque ese es el centro de pensamiento y de los debates de las ideas”.
¿Estos riesgos de violencia son nuevos?
“No. Esta no es la única contienda con riesgos e intolerancia frente a las ideas de los otros. En las elecciones de 2018 hubo actuaciones así o más graves. Hemos tenido ataques a las caravanas y eventos públicos. Esto demuestra que no hemos logrado sacar la violencia del ejercicio de la política”.
¿Qué opina de las vallas con mensajes como paraco, comunistas, antiuribista?
“Ese lenguaje promueve y legitima el uso de la violencia. Cuando los candidatos promueven los discursos de odio terminan legitimando actos de intolerancia”.
Periodista, apasionado por la historia, la geopolítica y los documentales. Hago preguntas desde que tengo uso de razón. Egresado de la Universidad Eafit.

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