Precandidatos presidenciales pasan al tablero frente a temas ambientales - El Espectador

La crisis ambiental a la que asistimos en la actualidad ha puesto en los primeros lugares de la agenda nacional y mundial la necesidad de adoptar acciones y medidas concretas e inmediatas que minimicen el impacto del accionar humano sobre el medio ambiente, que posibiliten la protección de los ecosistemas que aún existen y que, en alguna medida, permitan la recuperación de aquellos que se han visto destruidos. De fondo, ello demanda replantear la forma en la que esta sociedad globalizada ha configurado sus relaciones con la naturaleza, pues ello está directamente relacionado con el futuro de la vida misma y de nuestra subsistencia como especie. En esa medida, y de cara a las elecciones presidenciales y legislativas que se avecinan, los temas ambientales revisten gran importancia en la toma de decisiones y en las propuestas políticas que se plantean sobre la mesa; por ello, es de suma importancia que la ciudadanía pueda conocer y analizar las propuestas sobre estos ámbitos de aquellos que pretenden gobernarles.
En coherencia con lo anterior, el miércoles de la semana pasada, el Instituto de Estudios Ambientales de la Universidad Nacional de Colombia, en alianza con otras instituciones, realizó el primer debate de candidatos, precandidatos y precandidatas presidenciales enfocado en temas ambientales. En dicho espacio se requirieron las posturas y propuestas sobre temas como la política minero-energética, el asesinato de líderes sociales y la crisis ambiental en el país entre otros. Así, el presente texto le ofrece a la ciudadanía un análisis de las concepciones que sustentan los discursos de los aspirantes a la Presidencia, brinda elementos que posibiliten entenderlas y, sobre todo, evidenciar si existe una propuesta clara y comprometida en estos asuntos desde el gobierno que ellos podrían desarrollar.
En primera medida, desde lo planteado por Camilo Romero, se puede evidenciar un enfoque biocéntrico, pues en su discurso indica que la condición actual de crisis es producto de la ruptura epistemológica entre el hombre y la naturaleza, denotando la necesidad de transformación del paradigma antropocéntrico por un enfoque que reconozca la codependencia y priorice el cuidado de las diferentes formas de vida, conciliando con ello las apuestas económicas que tenga el país y el abandono de la lógica extractiva como proyecto de desarrollo. Así mismo, los discursos de las precandidatas por el Pacto Histórico, Arelis Uriana y Francia Márquez, reflejan las diferentes y difíciles realidades de las comunidades en los territorios y rescatan sus saberes para enfrentar la crisis. Por su lado, Arelis hace un énfasis importante en la defensa del agua y la necesidad de reorganizar el país en torno a ella, mientras que Francia resaltó la importancia de defender la vida en los territorios y de crear políticas que la protejan, reconociendo los efectos que tiene sobre ella los sujetos y las comunidades. Todas estas posturas coinciden en la transformación del paradigma antropocéntrico en un enfoque más biocéntrico, desde los conocimientos locales, la experiencia y la ancestralidad. A propósito, se evidencia la necesidad de pensar en acciones concretas que permitan realizar esa transición en el país.
Por su parte, el discurso presentado por Jorge Robledo está sustentado en una racionalidad antropocéntrica, en la que la idea de progreso se fundamenta en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Esto ha suscitado un fuerte debate pues prioriza los aspectos económicos sobre los ambientales, perpetuando la lógica economicista bajo unos parámetros puntuales, y minimizando el rol del país de cara a la crisis ambiental global. Esta postura evidencia un distanciamiento de las tesis fundamentales que se defienden en la parte ambiental, aunque busca acudir, de alguna manera, a la realidad y a las posibilidades que tiene el país desde enfoque tradicional. No obstante, lo anterior no significa que otras apuestas no sean posibles, aunque sean alternativas y contrahegemónicas.
En la misma dirección, Sergio Fajardo hace referencia a cuestiones más concretas como licencias ambientales, planes de ordenamiento territorial y censo minero, en aras de delimitar los espacios en donde se podrían o no llevar a cabo proyectos minero-energéticos, así como el “adecuado manejo de las regalías”. De su intervención se rescata que es el único que hace referencia al papel de la educación ambiental, pero no profundiza en ello.
Por su parte, Carlos Amaya no presenta una postura clara en su discurso, sino que se pliega a las respuestas de los otros panelistas. No realiza una propuesta contundente que proyecte con claridad una concepción o postura al respecto, por lo que se presenta un peligroso vacío en estos aspectos.
En su discurso, Juan Manuel Galán presta especial atención al tema del narcotráfico, la deforestación, el despojo de tierras y las acciones ilegales; en sus desarrollos, intenta dialogar con algunos temas ambientales, pero desde esos aspectos. Si bien son temas que deben abordarse en la agenda ambiental del país, no es clara su postura frente a las decisiones que se deben tomar en relación a ello.
De otra parte, Luis Gilberto Murillo propone un discurso interesante en el que logra conciliar su experiencia en temas ambientales con asuntos políticos, tecnológicos y técnicos. En su argumentación resaltó la importancia de destacar la biodiversidad y de promover nuevas cadenas de valor relacionadas con la conservación de recursos naturales como base del desarrollo económico y social del país, desplazando a un segundo plano el sector minero-energético.
Por su parte, Gustavo Petro fundamenta su discurso desde el punto de vista del modelo económico en cuanto la sociedad necesita cambiar el modelo y generar otro tipo de fuerzas productivas, en este caso matrices energéticas, acercándose a un discurso de sustentabilidad. Aunque las ideas presentadas son plausibles, no se pudo evidenciar con claridad cómo se podría materializar dicha transición.
En suma, cuando se escuchan los diferentes discursos, es posible evidenciar que a todos los presentes les falta una opción clara y contundente frente a lo que sería la formación o la educación ambiental pues, de cara al desafío ambiental y la crisis climática, se requiere el desarrollo de estrategias de formación en los diferentes niveles educativos, transversales e interdisciplinares, que aborden no solamente los temas del modelo económico y político, sino que también contribuyan a generar prácticas concretas en las escuelas, en los barrios, en las veredas, municipios y ciudades que permitan cuestionar el hiperconsumo, incentivar la agricultura urbana, el mejor manejo de residuos, así como la participación en los temas de política ambiental; pues todos estos asuntos quedaron marginalizados del debate y son fundamentales teniendo en cuenta el importante papel de la educación para la transformación ambiental.
En todo caso, el desarrollo del debate y las posturas planteadas en el mismo representan un hito relacionado con la importancia que van adquiriendo los asuntos ambientales en la agenda nacional. Todos se manifestaron en contra del Fracking, y resaltaron su compromiso para ratificar el acuerdo de Escazú; prohibirán los plásticos de un solo uso y la aspersión con glifosato, además propondrían un proyecto de ley del agua como derecho fundamental.
Finalmente, hizo falta conocer en el debate los análisis y propuestas de los otros precandidatos y candidatos a la Presidencia de la República, como los del Equipo Colombia o del Centro Democrático, y de otros tantos que han anunciado sus candidaturas presidenciales de forma independiente. Ello suscita preocupación, pues no manifiestan interés particular en este tema crucial. Otra ausencia que se evidenció fue la del precandidato Alejandro Gaviria, quien no acompañó a los integrantes de su coalición en el debate; ausencia que, desde la Universidad Pedagógica Nacional no nos sorprende. A modo de anécdota, recordamos que ya tuvimos la oportunidad de conocer la seriedad de su palabra pues, en el momento más álgido de la pandemia, en el que nuestros estudiantes requerían mayor solidaridad, le invitamos a apadrinar a algún estudiante con un apoyo económico por 4 meses en el marco de la campaña El cariño verdadero. Aunque su respuesta fue afirmativa, nunca contamos efectivamente con su aporte.
Rector de la Universidad Pedagógica Nacional*

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