Practicar deportes enfermo, una actividad riesgosa para la salud - Prensa Libre

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Daniel Engelbrecht casi paga su ambición con la vida. Es necesario hacer un alto cuando el cuerpo no está bien del todo.

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En 2013, Daniel Engelbrecht, este jugador alemán de fútbol profesional se desplomó durante un partido de la tercera liga y tuvo que ser reanimado. Lo que causó esta situación fue una miocarditis, es decir, una inflamación del músculo cardíaco.
En ese entonces, los médicos conjeturaron que el detonante de la inflamación podía haber sido una gripe que arrastraba desde hace tiempo. “Quería entrar a la Bundesliga y di todo para lograrlo”, dijo Engelbrecht en marzo de este año en una entrevista con “Kurier”, un diario de la Escuela Superior de Deportes de Alemania en la ciudad de Colonia.
Por eso siguió entrenando resfriado e incluso intentó seguir adelante con una gripe a cuestas. “Y fue entonces cuando se ve que me dio esta inflamación del miocardio”, recordó. Hoy en día, y después de seis operaciones del corazón, este jugador de 31 años vive con un desfibrilador.
El deporte es considerado un hábito sano que fortalece el sistema inmunológico. Pero si no se hace una pausa cuando se está atravesando un estado gripal o no se reduce al menos la intensidad, se corre un alto riesgo.
Es justamente en la época más fría del año cuando circulan más virus y las personas se enferman más. Por eso hay que ser más cauto que nunca. Si bien situaciones como la que vivió Engelbrecht son más bien una excepción, su caso debería servir como advertencia.
Julio Román
Según la Fundación Alemana para el Corazón, la miocarditis tiene como consecuencia una insuficiencia cardiaca en uno de cada cinco casos y a veces puede incluso llevar a una muerte cardiaca.
“Por suerte, vemos un caso de miocarditis muy cada tanto”, señala Bernd Wolfarth, médico del hospital Charité de Berlín encargado de tratar a los atletas olímpicos. Aclara que el ejercicio incorrecto o practicar deportes cuando no se debería hacerlo tiende a provocar infecciones en las vías respiratorias superiores.
De acuerdo con el médico deportivo alemán Felix Post, otras posibles consecuencias son sufrir de asma o de lesiones en los músculos.  Debido a que la inflamación en curso hace que circulen por el cuerpo más radicales libres dañinos pueden producirse desgarros musculares y lesiones similares, explica el médico jefe de Medicina Interna General y Cardiología de la Clínica Católica de Coblenza – Montabaur.
Añade que también puede verse afectada la propiocepción, es decir, la percepción del propio cuerpo en el espacio.
Si bien en el caso de resfríos leves el movimiento dosificado, como salir a caminar un poco, puede ayudar a mejorar, “si existe la sensación de que se tiene una infección y uno se siente muy enfermo, no hay que hacer deportes”, dice Post.
¿Pero dónde está el límite? Los expertos afirman que un “neck check” puede proporcionar los primeros indicios. Es decir, si hay síntomas por encima de la nunca (en inglés: “neck”), como catarro o un ligero dolor de cabeza, aún se puede hacer por lo general algo de deporte, al menos con una intensidad baja.
Sin embargo, Bernd Wolfarth indica que si la enfermedad no tiene solo ese efecto “local”, sino también efectos “sistémicos”, lo mejor es renunciar al deporte. Con esto, el presidente de la Sociedad Alemana de Medicina Deportiva y Prevención (DGSP, por sus siglas en alemán) se refiere a dolores en los miembros, ganglios linfáticos inflamados y, sobre todo, a la fiebre.
La fiebre pone el límite absoluto, de acuerdo con Felix Post, ya que indica que el cuerpo está llevando adelante una lucha contra un virus o una infección bacterial. Si se hace deporte en este estado, se sobrecarga aún más el sistema inmunológico. De esta forma, este sufre de estrés y ya no puede luchar correctamente contra la enfermedad.
“Si cuando ingresa (al organismo) un patógeno bacterial o viral se añade un esfuerzo adicional, para el primero se vuelve más fácil propagarse por el cuerpo”, dice Bernd Wolfarth. “Por eso, las personas que tienen fiebre deben quedarse en la cama y no salir a correr o a jugar al fútbol”, añade.
Wolfarth indica que nadie puede explicar por qué un sistema inmunológico estresado lleva a veces a una neumonía y otras afecta al corazón. Cuán graves serán las consecuencias es en última instancia “una cuestión de carga viral y dimensión de la inflamación”, añade.
Por eso mismo, quien esté enfermo debería cuidarse y hacer reposo, y volver al deporte de a poco. De acuerdo con los médicos, esto significa que si el resfrío no fue muy grave, hay que dejar pasar dos a tres días sin síntomas para retomar la actividad deportiva.
En el caso de una infección con fiebre y dolor muscular, en cambio, hay que dejar pasar una semana sin síntomas antes de volver a entrenar. Felix Post recomienda que, en el caso de una gripe, lo ideal es que pasen unas dos semanas.

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