La política ambiental no se corta por el "hilo" más delgado - Radio Dos Corrientes

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Hace días se viralizó la imagen de un productor rural prendiendo fuego. La condena social fue inmediata y abundante. No sería el único culpable y estaríamos dejando pasar desapercibidos a otros.
Esta columna no quiere absolver al hombre de la Isla "las Damas" de Goya. Solo busca alertar que la condena social fue desproporcionada aunque comprensible en medio del "infierno" desatado en Corrientes. La situación se volvió desesperante y, a gobernantes y gobernados, nos lleva a utilizar el último recurso: la fe. 
En la coyuntura, la justicia de los hombres debe sancionar con las normas vigentes. Ahora bien, detenerse en el caso que hoy comentamos, sería otro error que no promovería la conciencia colectiva. Al igual que la sociedad, estaría utilizando diferentes varas para condenar o absolver a los culpables de la tragedia ambiental y económica. 
Hoy propongo que el peso del orden y la justicia no solo recaiga en los pequeños productores sino también en aquellos que contratan personal y emiten consignas laborales obligando a cumplirlas. Las investigaciones no deben descartar que estos últimos aconsejen, en el mejor de los casos, y ordenen, en el peor de ellos, a realizar las quemas sin respetar los protocolos vigentes. 
Sin ser un atenuante, el hombre de campo tiene vigente una vieja enseñanza avalada por profesionales del rubro. La quema de pastizales se aconsejaba para recuperar la calidad de las pasturas, recordó en Radio Dos el director de la Estación Experimental del INTA de Mercedes, Jacques Kraemer. 
Los investigadores tampoco pueden descartar que el peón rural se autoincrimine. Las razones pueden ser varias: desde la  fidelidad al patrón hasta la defensa de su fuente de trabajo. Estas últimas escasean y las estadísticas advierten la informalidad laboral que afecta al sector rural y a otros. 
También observemos lo ocurrido en Mercedes con el hombre detenido por prender fuego en un predio cuyo propietario le solicitó que limpie. ¿Fue una decisión individual o una orden? ¿Qué pasaría si el dueño regresaba y encontraba la "montaña" de basura? ¿Cobraría por su servicio?
Por eso, sugiero que el "hilo" no se corte por lo más delgado al definir políticas ambientales. Deben ser el resultado de profundas evaluaciones entre autoridades y grandes mesas de diálogo público y abierto. Tienen que participar todos los referentes sociales que aporten conocimientos para no repetir la tragedia. 
Hay que establecer Políticas de Estado que prevengan otras experiencias traumáticas de las cuales no estamos exentos que sucedan a corto plazo. La naturaleza, por momentos, parece impredecible pero, en otros, nos ponemos de espaldas a sus advertencias. El cambio climático no es novedoso y los pronósticos alertaban el presente escenario. 
La política ambiental es una cuestión seria y debe ser desplazada de los discursos de ocasión. Mucho más de los que se pronuncian en búsqueda de una ventaja electoral. Cuando las lluvias comiencen a "normalizar" el medio ambiente correntino será necesario el archivo para no olvidar la presente catástrofe. 
Hoy enfrentamos dos tragedias. La pandemia, que afecta a toda la humanidad, y los incendios que desparraman ceniza y humo sobre Corrientes y "exportamos" a provincias y países vecinos. Ambas nos están rogando a gritos que saquemos y aprendamos lecciones y no lo estaríamos haciendo adecuadamente. 
Hace algunas semanas planteaba que la Educación ambiental es una asignatura pendiente. El transcurrir del tiempo y el drama que atravesamos, reafirma esa necesidad. No solo en el ámbito educativo sino en todos los sectores sociales de la provincia. Un trabajo activo que baje desde los gobiernos a los sectores productivos y a la población en general. 
También se necesita legisladores que redacten leyes para que el Poder Judicial tenga los instrumentos necesarios para no cortar el "Hilo" por lo más delgado. Hacer justicia no solo es responsabilidad de los jueces. Ellos, necesitan normas adecuadas para encontrar y condenar a todos los culpables.
La prevención de la tragedia ambiental esta en mano de funcionarios, legisladores y jueces. El resto de la sociedad podemos aportar pero será insuficiente si las medidas no son institucionales. Los encargados de administrar la "sábana corta" de la economía tienen que agudizar el ingenio para financiar los "gastos" que demanda el cambio climático. 
Al hombre de campo no hay que escracharlo en redes sociales para aleccionar a los imprudentes. Su imagen tampoco tapa los errores y las ausencias de funcionarios que desatienden su responsabilidad. 
Esa foto podría haber nutrido los documentos remitidos a la UNESCO para declarar Patrimonio Inmaterial de la Humanidad al Chamamé. La tragedia que vivimos no habilita a que ahora sea parte del prontuario de los bandidos rurales del Siglo XXI. 
Periodista en Radio Dos y columnista en radiodos.com.ar
 

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