El Betis se pasea ante el Espanyol - EL PAÍS

El Betis se paseó en Cornellà. Inflado de confianza, el conjunto verdiblanco leyó el duelo a la perfección. Cuando debió tener paciencia, la tuvo. También cuando le tocó acelerar. Ni siquiera se inquietó cuando, apurado por la segunda derrota consecutiva en su casa, el Espanyol apretó con más rebeldía que fútbol. El Betis cambia de portero (en el RCDE Stadium repitió Bravo bajo el larguero), muta los centrales (Pezzella y Edgar se imponen a Víctor Ruiz y Bartra) y Sabaly reemplaza a Bellerín, y ni se resiente. Su poderío está en el ataque. El Betis juega al son de Canales y Fekir, y siempre encuentra el gol, mande Willian José o Borja Iglesias. El Betis se divirtió ante el Espanyol y eso que a los locales le sentaban bien los equipos ambiciosos.
A los blanquiazules, peligrosos en las transiciones, les resulta incómodo cuando tienen que controlar el cuero. Por eso, de entrada, el Betis, una de las sensaciones de la Liga, no asustaba a los muchachos de Vicente Moreno. Se equivocaron. El guion del partido, en cambio, no sorprendió. El Betis dominaba el balón; lejos, en cualquier caso, de la portería de Diego López. El Espanyol, en cambio, aguardaba con paciencia su oportunidad. De entrada, mostró sus armas: un buen centro de Óscar Gil, pero que el testarazo de Raúl de Tomás lo atrapó sin problemas Claudio Bravo.
El Espanyol repitió la fórmula antes del cuarto de hora. Esta vez, con éxito. Óscar Gil dejó solo a RDT frente a Bravo para que el delantero cantara su gol número 12 de la temporada. Nada cambió en el duelo. El Betis ni se mosqueó con el marcador en contra. Eso sí, cada vez estaba más cerca de la portería blanquiazul. No inquietaba, sin embargo, a Diego López. Hasta que Aleix Vidal tocó sin intención un balón con la mano en el área y, como manda el nuevo reglamento, tras revisarlo en el VAR, el árbitro señaló penalti. No perdonó Borja Iglesias.
Si el gol del RDT no había cambiado la actitud del Betis, el de Borja dejó en Babia al Espanyol. La defensa blanquiazul se quedó paralizada, sobre todo Aleix Vidal. Al blanquiazul se le escapó Guido Rodríguez, que apareció solo en el área para rematar de cabeza el centro de Fekir. Cuando parecía que le funcionaba la estrategia a Vicente Moreno, el Betis tiró de paciencia y efectividad. Los verdiblancos cuidaban el cuero y acertaron en cada tiro a puerta. En el Espanyol, en cambio, Puado falló su oportunidad antes del cierre del primer tiempo.
El Betis aceleró tras el paso por los vestuarios. Como si no le pesaran las piernas en el tercer partido de la semana después del derbi de Copa que finalizó el domingo y tras golear el martes al Alavés en la Liga, el equipo de Pellegrini salió dispuesto a liquidar el duelo. Lo intentó William Carvallo, también Juanmi. No falló Borja Iglesias, que remató con potencia desde el corazón del área tras recibir la preciosa asistencia de tacón de Canales. Borja no tuvo piedad con su exequipo. Pero no era una cuestión de sentimentalismos. Willian José, reemplazó al 9, y también anotó su nombre en el marcador.
El Betis se divertía y el Espanyol se desesperaba. Una impotencia simbolizada en la expulsión de Raúl de Tomás, que se llevó dos cartulinas amarillas en cinco minutos. El Betis se aferra en lo más alto de la tabla y el Espanyol se pierde en la mitad de la tabla.
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